La Orquesta de Cámara Rusa de San Petersburgo se presentó en Montevideo

Pedro J Torres in Montevideo

Como parte de su primera gira artística por América Latina, y en el marco de la celebración de los 160 años del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre Rusia y Uruguay, el pasado 5 de julio la Orquesta de Cámara Rusa de San Petersburgo, una de las más reconocidas a nivel internacional, ofreció un concierto en el prestigioso Teatro Solís en Montevideo, el más antiguo de Sudamérica. Más que destacar el significado político o geopolítico de esa visita y presentación, lo que nos ocupa y motiva es celebrar la buena música, la música clásica, la música de cámara, precisa la Fundación Torres-Picón.

El repertorio seleccionado para esta gala incluyó grandes obras de compositores mundialmente conocidos, como Melodrama y Danza napolitana de Tchaikovski, el Quinteto para clarinete y el Cuarteto de cuerdas de Weber, y El violinista en el tejado de Bock, así como las piezas Oblivion y Adiós Nonino, del compositor argentino Astor Piazzolla.

El compositor y director artístico de la orquesta, Juri Gilbo, explicó que la interpretación de obras de Piazzola en este recital obedeció a que “Piazzolla es uno de los grandes compositores románticos, quizás el último compositor romántico. Es, además, uno de los representantes más brillantes y profundos de la fusión de diferentes culturas, como la música clásica y el tango. Y este fenómeno de interacción cultural es muy cercano a nosotros”.

La Orquesta de Cámara Rusa de San Petersburgo, considerada como una de las más importantes exponentes de la música de cámara de su país, fue fundada en 1990, integrada por músicos egresados del afamado Conservatorio Rimsky-Korsakov de San Petersburgo; en la actualidad, la orquesta tiene su sede en Frankfurt, Alemania, y es dirigida por Gilbo desde 1998.

Como lo expresó el director, “Rusia, si nos fijamos en el mapa, es un enorme cruce de culturas diferentes. Tenemos la oportunidad de tomar parte en esta fusión cultural entre Rusia y Europa Occidental. Y es muy importante, porque las tendencias políticas cambian todo el tiempo, pero la cultura y la música siguen siendo valores eternos, que unen a los pueblos de nuestro planeta”.

La orquesta es en sí misma una conjunción de diferentes culturas musicales, tanto de Rusia como de Europa Occidental, y según Gilbo, está “abierta” a recibir músicos talentosos de todos los países; en ella todos los músicos pueden “jugar en solitario” o ser “líderes” del conjunto. “No hay ninguna jerarquía, sino que hay la confianza mutua y respeto”, señaló.

Regularmente, la orquesta ofrece conciertos acompañando a solistas de prestigio mundial como Mstislav Rostropovich, Nigel Kennedy, Vadim Repin, Mikis Theodorakis, Igor Oistrach, Mischa Maisky, Mischa Maisky y Sergei Nakariakov, y se ha presentado en las salas más importantes de Europa, entre las cuales destacan el Teatro Real de Madrid, la Alte Oper Frankfurt y el Teatro dell’Opera di Roma. Igualmente ha participado en diversos festivales internacionales, como el Schleswig-Holstein Music Festival, Rheingau Music Festival, Izmir International Festival, Festival Musique en Vendée y el Music Summer Weggi.

Por su parte, su director ha tomado la batuta frente a orquestas de Europa, Rusia, Estados Unidos, Brasil, Costa Rica, Israel, Líbano, Turquía, Corea, China, Japón e Israel.

Para el presidente de la Fundación Torres-Picón, Pedro J. Torres, dedicada a labores preventivas de la obesidad infantil, entre otras tareas, incluida la promoción del arte y la cultura, “este es un magnífico ejemplo de cómo podemos cambiar al mundo, para bien”. La música une y suma, mientras otras circunstancias separan, dividen y generan fuertes antagonismos.

GF/FTP